martes, 8 de mayo de 2018

La Joya y su misterioso paisaje


5) Sábado 5:“La joya y su misterioso paisaje”
“Tesoros secretos” de Roges Caillois
Imaginación y realidad: el escondite secreto donde las cosas amadas y misteriosas pueden ser escondidas. Caillois entiende que los niños y también los pueblos mitológicos daban a sus objetos un valor mágico, un valor inverso al valor del dinero y del capitalismo. En Tesoros secretos, desarrolla la idea de que los niños construyen un mundo libre, en torno a esa capacidad por dar valor único a objetos que el mercado deshecha. Esa lectura simbólica y mágica del niño permite desarticular las cadenas de producción alienantes entre los hombres y las cosas para activar un sinfín de sentidos exploratorios y singulares. Nuestra joya también posee esa cualidad, la de no ser una más en el mercado y no medirse por su costo en pesos, sino por aferrarse a una condición propia que la libera del trabajo en serie y de la repetición del ser objeto.
Actividad: Pensar el contexto, ese mundo mágico. Pensar un lugar donde puedan esconderlo y protegerlo, alejarlo de status de mercancía. Diseñar un estuche, una narrativa complementaria para cada joya.
Libro: Instinto y sociedad. Roger Caillois. Editorial Seix Barral. Barcelona. 1968


Fragmento:

"La palabra tesoro, silenciosa y apagada para el adulto, habla al niño con elocuencia y brilla a sus ojos con el más luminoso fulgor. Esas sílabas, que la edad, la experiencia y la reflexión hacen harto pronto casi inutilizables, resplandecen entonces al igual que las riquezas que ellas señalan. Brillan como los doblones acumulados por los antiguos piratas en el fondo de cavernas sombrías; como los rubíes, las esmeraldas y tantas piedras radiantes en el instante en que las llevan a la luz del día las manos terrosas que ellas llenan de fulgores. ¿Pero se exaltarán los niños por relatos que no reconozcan ninguno de sus deseos ni de sus angustias y que por serles totalmente ajenos sólo servirían para sorprenderlos en lugar de tornarlos febriles? Como las novelas a las personas grandes, tal vez esos cuentos no les gustarían tanto si no les hablaran de sí mismos y si bajo un velo lejano y dramático, no les describieran sus debates cotidianos."

[...]

"No se trata de riquezas cuyo equivalente pueda ser calculado en moneda de cambio. Los tesoros consisten en objetos privilegiados. No es su valor en el mercado lo que los torna preciosos; lo más a menudo, éste es nulo. La rareza no lo hace tampoco atrayentes; suelen ser harto comunes y tampoco se les exige que sean bellos. Ni son los recuerdos. No han pertenecido a ninguna persona querida. No traen a la memoria ningún aniversario, ningún júbilo, ningún juramento. No han sido dados no dejados en carácter de prensa. A veces han sido encontrados en el arroyo. No son raros, sino extraños. No son bellos, sino brillantes. He ahí por qué el niño conserva el papel de estaño que envuelve las tabletas de chocolate que come."

[...]

"La imaginación anticipa la realidad; todavía no es refugio de esperanzas frustradas y de ilusiones perdidas, sino aguijón de conquistas verdaderas. Esos pedazos de vidrio, esas gotas de mercurio, esos dados que son imagen simple del azar, esos hallazgos insignificantes y risibles, esos frascos despreciados que han desechado los adultos, pero que son brillantes, raros y difícilmente adquiridos, educan el alma infantil y le enseñan una primera fidelidad a sí misma. La ayudan a reconocerse y atribuir mayor importancia que a los demás a algunos bienes muy íntimos que sólo reciben su valor del valor que ella misma se atribuye. El mundo en torno a ella puede despreciar tan míseros objetos. Los sacrificios que les consiente los santifica. Por ese intermediario risible, se tiembla y se obliga a custodiar, con un pobre secreto, la fuente y la prenda del futuro poderío. A ella misma la conserva celosamente."




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